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FEMICIDIO EN SANTA FE: REPUDIO DE CTA Y EXIGENCIA DE JUSTICIA

Desde la Secretaría de Género de CTA de lxs Trabajadorxs de Santa Fe repudiamos el femicidio de María Cecilia Burgadt, trabajadora del estado de ATE en el Hospital Cullen, cuyo cuerpo sin vida fuera hallado este sábado en Barrio Esmeralda Norte.

CTA Santa Fe presente en Plenario de Secretarios Generales de la CTA.
En camino al congreso nacional extraordinario del 3 de octubre.

14:54 - 21 agosto 2019

El abandono de la Escuela Pública mató a Sandra y Rubén. #VidalEsResponsable
#JusticiaPorSandraYRuben

12:39 - 2 agosto 2019

Lxs trabajadorxs decimos NO A LA ADHESIÓN A LA LEY NACIONAL DE ART. Y exigimos un debate en audiencia pública en las Cámaras Legislativas.

12:27 - 29 julio 2019

Red Sindical por Ambientes de Trabajo Libres de Violencia
Hoy nuestrxs legisladorxs nacionales firmaron compromiso para tratar y ratificar el convenio 190° aprobado en la última conferencia de OIT
#Juntxs vamos a transformar y mejorar la vida de #Todxs

12:23 - 29 julio 2019

Portada del sitio || Noticias || ESTELA: SU PALABRA, SU EJEMPLO, SU ESPERANZA

Transcribimos aquí las declaraciones de Estela de Carlotto durante la conferencia de prensa realizada ayer, en la sede de Abuelas, para anunciar la recuperación de su nieto Guido, el nieto 114 en la lista de los nietos recuperados.

La silla vacía va a estar con él; los portarretratos vacíos que lo están esperando van a tener su imagen

Primeramente compartir con ustedes esta alegría enorme que me brinda hoy la vida de encontrar lo que busqué y buscamos, mi familia, mis otros trece nietos, mis dos pequeños bisnietos, mis tres hijos, que Laura, que pronto se van a cumplir años de su asesinato, sonría desde el cielo y me diga, me repita lo que ella sabía antes que yo. Porque yo nunca fui una mujer de lucha abierta, de lucha sí, pero no de esto que me tocó vivir tantos años. Laura dijo: “Mi mamá no se va a olvidar de lo que me están haciendo y los va a perseguir”. Yo no persigo más que justicia, verdad y esto que estamos viviendo hoy que es el encuentro de los nietos y ahora mi nieto. Y ella estará diciendo ahora: “Mamá ganaste, ganaste una batalla larga”. Esto es un premio para todos, primeramente lógico la familia, ya tengo mis 14 nietos conmigo. La silla vacía va a estar con él. Los portarretratos vacíos que lo están esperando van a tener su imagen.
Ya lo he podido ver. Es hermoso. Es un artista, un chico bueno y buscó, él me buscó. Se cumplió aquello que decíamos las Abuelas: ellos nos van a buscar como nosotros los seguimos buscando.
El vino a Abuelas, fue recibido; fue a la Conadi, fue recibido y escuchado y hoy me dicen: es tu nieto en un 99, 999%.

Él ya sabe. Esto es muy fuerte para una persona, aunque lo espere.
Pido respeto por é
l

Bueno, por eso yo quiero compartir mi alegría. Muchos detalles no queremos dar por respeto. Ustedes saben que acá, una cosa es Estela Carlotto y otra es la que preside esta institución y una abuela más. Tenemos códigos. Que no lo molesten. Él ya sabe. Es más, le dijeron algunos que se parecía a nosotros, los Carlotto, a mí. No le va a asombrar la noticia que se le dio, pero está muy conmocionado. Acaba de enviarle un mensaje a Claudia, que es quien representa a la Conadi, a quien le corresponde decirle quién es. Cuando le dijo sos Guido, sos Carlotto, sos el nieto de Estela, el sobrino mío, le quiso decir todo y entonces encajó en su lugar esa pieza que no entendía él por qué no cerraba, que era otra persona que no correspondía. La historia completa no la sabemos todavía. La vamos a armar. Tenemos mucha información, pero por sobre todo vamos a ser cautelosos en la familia, en la institución y en la gente, porque esto es muy fuerte para una persona, aunque lo espere. El respeto por él. Él le mandó recién un mensaje a mi hija Claudia, con la que se comunica. Yo no le escuché la voz todavía. Y le dijo que estaba bien y muy feliz. Que ya pronto nos íbamos a ver. ¡Qué mejor que esto!

No quería morirme sin abrazarlo

Por supuesto yo no puedo despegarme de que soy parte de una familia que es la institución. Esto es para los que todavía dicen basta, esto es para los que todavía dudan si hacemos bien, esto es para aquéllos que pretenden que olvidemos, que demos vuelta la página como si nada hubiera pasado. En cambio esto para los buenos argentinos es una reparación. Una reparación para él, para nuestra familia, y para la sociedad en su conjunto. Y como falta mucho hay que seguir buscando a los que faltan, porque otras abuelas tienen que sentir lo que siento yo hoy.
Decir gracias a todos, a Dios, a la vida, porque lo que yo quería era no morirme sin abrazarlo. Y pronto lo voy a poder abrazar. Gracias.

La alegría cura, la alegría sana
Yo quiero tocarlo, mirarle la cara

Bueno, yo recibí la noticia hoy en una inimaginable reunión que yo no sabía. Iba a ver a una jueza y decir qué pasa, cándidamente, porque la verdad es que no me imaginaba.

Pero tuve como un anuncio, y lo tengo que contar aunque parezca fantasioso. Hoy estuvo acá, con nosotros, Porchetto, el músico, está haciendo con León Giecco un proyecto hermosísimo, y no sé por qué me contó que su mamá había muerto hace unos meses de vejez, en serenidad, y que minutos antes de morir, le dijo algo, un mensaje para León, pero también un mensaje para Estela. Que me transmita a mí, que ella cuando esté en el cielo va a ser un ángel más para ayudarme. Yo recibí eso antes de viajar, ahora a la mañana, son como mensajes, como formas que tenemos que expresarlas así con el amor, el corazón limpio. Entonces dije: qué emoción, derramé lágrimas cuando me dijo eso este querido amigo músico, pero fui cándidamente. Y ahí ya sí, hasta ahora no sé. Por suerte me hice un estudio cardíaco hace muy poco. Está todo bien. Me llamó el cardiólogo. La alegría cura, la alegría sana.

Yo creo que nada le voy a decir. Lo voy a abrazar. Yo quiero tocarlo, mirarle la cara, ver si es como lo soñamos. Hay fotos de él, que no las vamos a mostrar. Insisto el respeto por él, para que no se sienta acosado. Digamos es un proceso muy duro. Por más que haya buscado, esto es un cimbronazo. Porque se preguntará qué me espera. Yo lo vi, y sí se parece a nosotros. Y es músico. Yo tengo nietos músicos que están acá. Están todos mis nietos acá. Mis dos bisnietos. Esta es mi familia biológica, y esta es mi familia de la lucha. Y acá, estos triunfos de estos nietos, estos nietos que hemos encontrado y nos acompañan y nos dan fuerza. Esto no es Estela, es una más, hoy me tocó encontrar a Guido, voy a seguir como siguió Rosa, como sigue Aída, Chela, Buscarita.

Lloramos juntas y nos despedimos

Me llamó Cristina llorando.
“Estela, decime si es cierto lo que me dijeron. Sí Cristina, le dije, yo estaba saliendo del lugar donde recibí la noticia. Disfrutemos. Bueno, gracias a vos, gracias a todos”. No sabía qué decir yo, lloramos juntas y nos despedimos. Y después me llamó Máximo, su hijo. Y después me llamaron. Ahora está el ministro Halac, no sé por dónde, Barañao, que es nuestro querido depositario del banco de datos y quizá muchos más han llamado pero no los hemos podido atender. Yo creo que hoy, no hay ningún medio, por más que no nos quieran mucho, que no diga que esto no es un triunfo de los argentinos. Es un triunfo de todos.

Son argentinos desaparecidos vivos que están cerca

Al resto de las abuelas, quiero decirles que los chicos están. Más cerca, menos cerca, que los chicos están. Esperando que los sigamos buscando. En esta casa no se duerme. En esta casa se inventa. Y eso de Porchetto es otra más la Música por la Paz, que es decir, estamos las Abuelas en paz y con amor, buscando. El otro día inauguramos una muestra en Aeroparque, con Aeropuerto 2000. Ahí van a estar. En qué lugarcitos más podemos meter el tema, para que sea conciencia de todos, y el llamado para decirles a las Abuelas no se desanimen, les va a llegar el día del encuentro, cuanto antes mejor, porque cada vez la sociedad nos va entendiendo más. Esta es una misión de todos. Son argentinos desaparecidos vivos que están cerca. Esperando, les aseguro esperando que los encontremos. Y es de todos esta tarea. Estos jóvenes que tienen dudas, aquí les muestro los que están. Que están bien, sonrientes. Se realizan en la vida con la libertad de saber quiénes son, por qué se parecen y a quién, por qué les gusta tal comida, todo eso que parece totalmente tonto, pero es cierto y que tengan el ánimo de saber que les espera la libertad y el amor. Nadie les va a decir que no quieran a alguien. Que vivan en un lugar o que no hagan tal cosa. Los vamos a hacer libres. Libres y ellos mismos, con su propia identidad.

¿Cómo la van a matar? ¿Cómo ese niño no va a venir a mis brazos?

He soñado desde antes de que naciera. Porque yo no sabía que Laura cuando fue secuestrada estaba esperando un bebé. Yo pedí por ella al principio sin saber. Pero hubo una liberada que tuvo el valor de venir a decirnos que estaba con un embarazo de seis meses, allá en abril del 78 y que estaba esperando ese bebé y que si era varón le iba a poner el nombre de su papá, Guido, que es el nombre que tiene y que yo lo fuera a buscar a la Casa Cuna. Y bueno, todo eso. La alegría de que está viva y está con un niño. ¿Cómo la van a matar? ¿Cómo ese niño no va a venir a mis brazos? ¿Qué sabíamos las Abuelas entonces de la criminalidad de estos genocidas, que hasta se iban a apropiar de esos bebés indefensos? Guido nació seguramente en el mismo lugar donde estuvo Laura. Hay otras versiones, pero después vendrá la historia verdadera. Sabemos quién lo entregó. Quiénes lo criaron bien, por suerte, quizá inocentemente.

Yo le pedí por una hija viva. Le pedí por ese nieto.

El encuentro con Bignone, el asesino que está preso purgando condena, que se atreve a decir que yo lo persigo, claro qué va a decir, pero no confiesa, nunca dijo nada. Yo creo que el cuerpo que me entregaron de Laura el mismo día de la muerte fue porque él dijo entréguensela porque me lo pidió. Pero yo creí que estaba viva. Yo le pedí por una hija viva. Le pedí por ese nieto. Ya sabemos lo que son y la Justicia felizmente está actuando, no tanto como uno quisiera, pero la Justicia funciona. Hay que llevarle los alimentos necesarios para nutrir esas causas y aquél que sabe algo que lo diga. No cobijen a esas personas. Van a repetir la historia. Y lo que ninguna de nosotras que esta historia se repita en futuras generaciones. Por eso es que estamos aquí. ¿Saben cuántos años tenemos? Esta señora que está acá al lado mío tiene 95 años.

El papá era un compañero montonero, como Laura, de los que dieron la vida

Él sabe que lo estamos esperando toda la familia. Toda. Él sabe quién es. Fíjense hoy nos enteramos que él tocó, porque es músico, en Música por la Identidad. Se vio con algunos nietos, que no se acuerda cuáles. ¿Hay algo, no? Le hacía pensar si no sería y venía acercándose. Yo creo que la primera vez que vino acá fue en julio, ahora hace poquito. Es muy reciente la venida de él. Cuando me dicen qué soñaba yo. A quién se parecerá. Se parece a los Carlotto, a los primos, o a los Barnes, o al papá. Porque el papá era un compañero montonero, como Laura, de los que dieron la vida, sabiendo, porque Laura dijo “Mamá nadie quiere morir, todos tenemos un proyecto, pero miles vamos a morir y nuestra muerte no va a ser en vano”. Porque ella me formó a mí en esta fuerza. Cuando me preguntan de dónde saco la fuerza digo: de Laura, de mis hijos que han sufrido la persecución, se la han bancado y estamos todos luchando por este país en estos 30 años más largos de democracia.

Esa historia de amor “clandestina” y este fruto tan amado

Habla Claudia Carlotto: Cuando Laura desaparece, desaparece con su compañero. Era en una época de clandestinidad y nosotros desconocíamos la identidad del compañero de Laura. No teníamos ninguna información. Nunca dejamos de buscar y bueno, el equipo de investigación de Conadi, con Remo (Carlotto) también y conmigo, hicimos un trabajo que tuvo que ver con la reconstrucción de los grupos de militantes que venían del sur, y llegamos a la conclusión de que probablemente el compañero de Laura fuera Montoya, Oscar Montoya, un compañero de Caleta Olivia, que había salido escapando hacia La Plata. No hubo un solo testigo que haya sobrevivido para decirnos que sí, que lo pudiera reconocer. Llamamos a la familia de Montoya, y les pedidos que pongan su sangre en el banco genético por si algún día apareciera Guido, se comparara y ver si él podía ser el padre o no, y efectivamente en el ADN de hoy da que Montoya es un 99,999 % el papá de Guido, por lo cual hablamos con el tío y está la abuelita que tiene 91 años. El abuelo falleció hace poco tiempo; alcanzó a dar su sangre, fue muy feliz de saber que tenía un nieto, y recién hablé con el tío Jorge Montoya, que llorando cuenta que la abuelita de 91 años decía “¡Tengo un nieto, tengo un nieto!”. Así que están esperando para venir. Lo importante es que se encontró la verdad de la identidad de Guido. Se encontró la verdad de Oscar y mi hermana. Y esa historia de amor “clandestina”, que dejó este fruto tan amado.

Hoy dijo que estaba muy emocionado, muy conmocionado. Todo fue hoy. Que se iba a comunicar, que le diera un ratito para hablar con su esposa y hacer un proceso. Porque la verdad es que enterarse que era hijo de desaparecidos, pero además que es el nieto de Estela; estaba muy sorprendido. Ya mandó un par de mensajes, que está bien y que pronto nos vamos a ver.

A costa de sangre, a costa de lucha y a costa de resistencia

(Continúa Estela Carlotto) El agradecimiento es para Dios, porque creo en Dios. Yo creo que la mano de él está siempre, como la de Laura y tantos ángeles que tenemos. También está la gente, mis compañeras, los nietos recuperados y el pueblo que piensa y nos ayuda, nos comprende y nos respeta. Y también esta democracia. Porque desde que tenemos democracia hemos podido caminar en libertad, pedir y conseguir algo y si bien en estos últimos años la línea sobre los DDHH ha sido visiblemente estatal hacia todo lo que fuera DDHH como vivienda, salud, trabajo, etc., a nosotros, a los organismos de DDHH nos han recibido y nos han respondido con la mayor celeridad y disposición. Por eso también hay que marcar que hay cosas como éstas, que no hay que perder. Se consiguieron a costa de sangre, a costa de lucha y a costa de resistencia. Porque aquél que piensa que no resistió. Sí, porque es un pueblo limpio y sano el nuestro. Fíjense que en nosotros no asoma ni odio ni rencor, sino el amor. Pero inflexiblemente la Justicia y la Verdad y no el olvido. Sino todo lo que estamos haciendo y seguiremos haciendo. Así que gracias para todos.

Esa ciencia que buscamos por el mundo

Me pide Víctor Penchaszadeh, un querido amigo que es activo con el ministro Barañao, en el tema del Banco Nacional de Datos Genéticos, que diga: la ciencia que vino, la buscamos. Aquel avisito que salió, que había un padre que no reconocía y con la ciencia se comparó la sangre de ambos. Nosotras empezamos a pensar: ¿las abuelas serviremos si los papás no están? Y ahí fuimos y viajamos por el mundo. Después de respuestas negativas caímos en EEUU y ahí nos atendieron, nos escucharon. Y ahí estaba Víctor. Luego ya en democracia, en el año 1984 se funda el Banco de Datos Genéticos que es único en el mundo y que avanza todos los días, la metodología, la implementación científica, todo lo que es para mejorar ese 99,999. Sería terrible equivocarnos. La ciencia y vos Víctor, sos parte de eso de vieja data. Así que gracias.

La Selección, el brindis y la edad

Habla otra abuela:
La foto que nos tomaron con la selección circuló por todo el mundo y estábamos todas las abuelas ahí.
Yo quiero decir que cada vez que encontramos un niño, un nieto, nosotras brindamos con champagne. Cuando hacemos el brindis siempre hago yo un brindis: el próximo será de Estela. ¿Qué voy a hacer ahora?
Vamos a seguir buscando, faltan 400 chicos todavía. Y estoy segura que vamos a encontrar más. Porque vamos por la Verdad, porque buscamos seres vivos. Porque los nietos nuestros están vivos. Tenemos que encontrarlos. Y pronto, porque estamos muy viejitas ya. Estela ya dijo mi edad, no hace falta que se lo diga, pero igual vengo y trabajo, y quiero encontrar a los que faltan. Hace 14 años que encontré a mi nieto. Está acá. Cada vez que uno encuentra un nieto parece que es el de uno.

Los besos guardados durante tantos años y los pequeños regalos

En esta larga trayectoria con Abuelas, buscándolos a todos y al mío, se me dio por juntar camisetas. Tengo cajas y cajas de camisetas de todo el mundo, de congresos, instituciones, clubes y se las quiero entregar. Va a necesitar un ropero especial. Y también le junté pins, botones, para que vea en cuántos lugares del mundo se estaba buscando a él y a los que faltaban. Estábamos buscando dónde ellos estaban.
Yo creo que eso es como decir bueno, si yo no lo veo, aunque siempre pensé que lo iba a ver, que lo iba a poder abrazar, quedará esto para que mis hijos le expliquen esa manía de esta abuela. Ahora tengo que sacar todas esas cajas y prepararlas porque el encuentro va a ser darle, aparte de los abrazos y los besos guardados durante tantos años, también esos pequeños regalos que le van a demostrar cuánto, cuánto lo queríamos.

La gente que lo crió es gente de campo, gente de lejos, de una de nuestras partes de la provincia de Buenos Aires y por eso él está muy bien. Yo creo que va a hacer un proceso rápido y lo vamos a poder abrazar.

Y otra abuela que dice: “Estará Laura. Cuando lo abraces, vas a tener a Laura al lado”.

Tendrían que haberlos dejado con su familia. Nunca fueron abandonados

Es cierto hay chicos que no vienen porque tienen cariño y como una especie de deuda con quienes los criaron porque ellos les pasan esa sensación de cómo ahora nos vas a denunciar y yo te crié, y yo te di de comer, como si fuera que le hicieron un favor. Tendrían que haberlos dejado con su familia. Nunca fueron abandonados. Los chicos, entonces, por reciprocidad, dicen que no vienen porque no quieren que los lleven a la cárcel a quienes los robaron y se acercan a veces cuando ellos mueren.
Y a veces es un poco tarde porque el abuelo, la abuela real se mueren también. Yo creo que no los tiene que unir a ellos ningún agradecimiento, tampoco odio. Por suerte ninguno de nuestros nietos es vengativo tampoco, sino de que tiene derechos y que es la ley universal saber quién es uno, de dónde viene porque sino es el anonimato y el anonimato se pasa a la prole. Sus hijos también van a ser sin identidad. De manera que cumplan con eso y que nosotros, las abuelas no somos quiénes para decir si los van a juzgar o no porque es la Justicia. Abuelas los encuentra. La Justicia actúa y nosotras podemos decir perdónenlos, si se nos ocurriera esa locura. Nos dirían de ninguna manera. Cómo vamos a perdonar. Es la Justicia la que tiene que decir el delito y la pena que merece.