Este rescate está terminando con la angustia de los trabajadores que pasaron casi 70 días en las profundidades de la tierra; la de sus familias, y de quienes en todo el mundo hemos estado pendientes de su destino.
Se los ve emocionados, orgullosos, agradecidos, pero al escuchar algunos testimonios, sobre todo de sus familiares, esta experiencia que está teniendo un “final feliz”, sigue revelando que la desidia de quienes son los dueños de la mina, la legislación laboral, y en general las condiciones de trabajo siguen siendo similares a pesar de los cambios producidos en un siglo y medio, a las de los personajes de la obra de Emile Zola.
Reflexionando sobre las sensaciones vividas por estos trabajadores, no podemos dejar de pensar en “el milagro” de haber compartido este tiempo con sus compañeros de grupo estos días, ya que no es lo mismo pelear la vida en soledad.
Este grupo de trabajadores verá transformada su vida de aquí en más. Los mineros del resto del mundo estarán viviendo esto de manera especial. Los patrones de las minas también. Los gobiernos también. El respeto en el cumplimiento de las condiciones de trabajo, de la salud ocupacional, de la seguridad, son obligaciones empresariales.
Los trabajadores en general, mineros o no, sabemos que el orgullo de ser los hacedores de la riqueza de un país es lo que nos da la fuerza para seguir peleando por nuestros derechos teniendo como objetivo la igualdad en las posibilidades de desarrollo para nosotros y nuestros hijos.
Que esta experiencia haga recapacitar respecto a la inequidad existente todavía cuando hablamos de estas cuestiones. La consecución de una vida digna para un trabajador no puede estar marcada excepcionalmente, no debe ser un milagro, debe ser una constante, porque es un derecho.
Vaya un abrazo fraternal emocionado para esos 33 compañeros chilenos.
EN LAS CALLES: CTA PRESENTE EN MARCHA FEDERAL ANTIFASCISTA
Este sábado 2 de febrero CTA Santa Fe estuvo presente en la Marcha Federal Antifascista contra los discursos de odio del Presidente.